Su padre, Rodrigo de Cervantes, era médico procedente de una familia cordobesa y gallega.
Cervantes no pudo disfrutar de una formación académica extensa, pero eso no impidió que su creatividad se desarrollase igual -o mejor- que cualquier otro autor. Es confuso saber dónde se formó, pues su familia pasó por Córdoba, Valladolid y Sevilla.
Participó, al servicio de Felipe II, en la batalla de Lepanto el año 1571, en la cual sufrió daños en un brazo y desde entonces se le conoció como el manco de Lepanto.
Después de esto, Cervantes permaneció cautivo en Argel durante cinco años, aunque intentó escapar en cuatro ocasiones. Podemos saberlo gracias a Los tratados de Argel y Los baños de Argel, un par de comedias del autor.
Se casó con Catalina de Salazar el año 1584 en Toledo. Aún así, el matrimonio terminó después de dos años por culpa de los viajes de Cervantes a Andalucía.
Éste publicó la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha en 1605 con 57 años y la segunda parte diez años más tarde, acelerado por la apócrifa continuación de Avellaneda. Los primeros capítulos de la novela fueron escritos mientras él estaba en la cárcel, y la fama empezó a llegarle inesperadamente en cuanto fue publicada, al ser diferente a las demás e innovadora.